¿Por qué hay negocios que no facturan y otros que se inflan a vender?

Mi nombre es Jesús y lo primero que quiero que sepas es que no soy experto en email marketing.

Tampoco soy experto en marketing.

Nunca hice el bachillerato.

Es más.

Me metí en un grado de deporte donde dicen que se suelen meter los que van justitos de neuronas.

seré cortito, pero sincero

No te voy a vender la moto diciendo que soy experto en email marketing y hago que con tus emails lleves la facturación al siguiente nivel.

Denominarse como profesional/especialista es algo que no debería tomarse tan a la ligera.

¿Podría hacerlo?

Si.

¿Lo hago?

No.

(Ya te he dicho que voy justito de neuronas)

En cambio…

¿En qué sí soy experto?

De hecho, es algo que no tiene nada que ver con todo este mundo.

En lo único en lo que me considero experto es en reponer botes en estanterías.

Si.

Como lo lees.

Soy el f*cking amo de la reposición.

He repuesto botes en un supermercado por más de 8 años y en el sector del marketing por correo electrónico no llevo ni la mitad.

No sé ni la cantidad de cajas que habré abierto con mi cúter y repuesto en la estantería.

¿10.000?

¿20.000?

¿50.000?

Un día, otro, otro, otro… En eso sí me considero experto.

En email marketing ni de coña.

He escrito mucho, pero ni de lejos se asemeja a la cantidad de cajas que he repuesto.

Hasta que no supere los años de reponedor ejerciendo de email marketing, lo único en lo que soy experto es en reponer.

Es más.

Si alguno te intenta vender la moto diciendo que es experto, te doy un consejo. Huye.

Dicho esto.

Quiero que sepas que…

…no me importa lo más mínimo lo que vendas

De verdad.

Me da igual si vendes cursos, servicios o alargadores de pene.

Puede sonar un poco arrogante.

Pero la realidad es que lo que te guste a ti y a mi es indiferente.

Te aseguro que para el que no es indiferente es al que le mide 5 centímetros y cada vez que tiene una cita íntima va más nervioso que un perro paseando por un barrio chino.

Lo importante a la hora de hacer dinero con un negocio no es lo que piense tu pareja, tu familia, tus amigos o tu socio, es lo que piense el cliente final.

Eso sí es lo que importa.

Llegar a una cita romántica, bajarse los pantalones y que no te dé vergüenza nada.

Eso vale oro.

Y esa persona te lo va a agradecer de por vida.

Justo esa, es la sensación que tiene que llevarse una persona cuando adquiere lo que sea que vendas.

¿Y CÓMO SE CONSIGUE ESTO?

Te lo voy a explicar de forma muy sencilla.

Cuando hice la entrevista para currar en el súper, nos citaron a un grupo de 12 personas en una sala para entrevistarnos.

Todos tenían pinta de haber currado más que el dentista de Ronaldinho.

Y luego estaba yo.

Un chico de 18 años, imberbe, que lo máximo que había trabajado era formateando un par de ordenadores para sacarse algo de pasta.

La entrevista comenzó e íbamos en el sentido de las agujas del reloj respondiendo las preguntas que nos hacían.

(Yo estaba más o menos por el centro)

Conforme iban pasando de uno a otro, me di cuenta de algo.

Cada cual lo único que se centraba era en decir lo grande que la tenía, a estos no les hacía falta alargador de pene.

“Yo he trabajado con…”, “Yo he sido el más…”, “Yo…”, “Yo…”, “Yo…”

Parecía que todos eran lo más de lo más.

Cuando me tocó el turno, no me centré en mí en absoluto (tampoco había mucho en lo que centrarse), eso me convertiría en uno más (además de ser aburrido).

Las plantillas de estos supermercados estaban envejecidas y me centré en hacerles ver a las entrevistadoras cómo un chico de 18 años con toda una carrera profesional por delante podía aportar en esa empresa.

Conecte el producto (en este caso era yo) con el problema que había visto (plantilla envejecida).

Esto es lo que debería hacer cualquier negocio, construir un puente entre el producto/servicio y el problema, y no centrarse tanto en ellos.

Meterse en sus cabezas, saber qué piensan, qué temen, qué desean, qué les duele, que ansían tener…

Puede que se te pase por la cabeza…

“Este ya me quiere hacer sacar la tarjeta, con un par de prompts bien definidos ChatGPT me lo hace gratis”

Y sí, tienes razón.

Quiero que saques la tarjeta y ChatGPT te lo puede hacer gratis.

Pero.

Esto es como todo.

Puedes ir a un tatuador a que te tatúe la espalda por 150€:

Tigre mal hecho

O puedes ir a un tatuador que te tatúe la espalda por no menos de 3000€:

Tigre bien hecho

Ambos tienen un tigre, pero uno va a querer lucirlo en la playa y el otro va a querer arrancarse la piel a tiras.

Con los textos de chatGPT pasa lo mismo.

Si por ejemplo le pido un titular a la IA sobre un negocio especializado en cursos de seguridad para conducción en moto, te devolvería algo como:

“Domina las curvas en tan solo 2 semanas”

“Maneja la moto como el mismísimo Marc Márquez”

“Descubre los mejores consejos para ir en moto”

Algo muy genérico que suena a promesa vacía. No genera emoción ni toca ningún miedo del cliente. No habla de la verdadera necesidad del cliente (seguridad, confianza, control).

En cambio, un email marketiniano que haya hecho bien los deberes, te diría algo como:

“En las autoescuelas no te enseñan a ir en moto, te enseñan a aprobar un examen. El 51% de los accidentes en carretera son de motocicletas, especialmente en vías secundarias. 

Te mostramos las técnicas de conducción para que, sea cual sea la curva a la que te enfrentes, la cojas con confianza, seguridad y control. El 100% de nuestros alumnos repetirían el curso sin pensárselo.”

Y más abajo pondría vídeos de los clientes que han realizado el curso.

Aquí el texto toca la fibra, un miedo real (el miedo a las curvas) y cómo realizando el curso ese miedo desaparece.

Un email marketer se mete en la piel del cliente, investiga sus miedos, sus deseos ocultos y los convierte en un mensaje que conecta.

No es solo escribir, es persuadir. Y eso, déjame decirte, lo hace un humano, no un robot.

Dicho esto.

Es el momento de hablar de cómo trabajo y que conozcas cuáles son mis mandamientos.

1. Si podemos escribirlo, ¿para qué vernos la cara?

No me gustan las videollamadas.

No soy el típico que hace videollamadas solo para que el cliente se quede tranquilo y así generar una falsa apariencia como de que te llamo para que veas que la cosa va avanzando.

El canal principal por el que nos comunicaremos será a través del correo electrónico.

2. Tu negocio ya camina, yo le ayudo a correr

Si estás dando los primeros pasos con tu negocio, siento decirte que no creo que sea el momento de contratar a nadie.

Te podría decir que sí y sacarte la pasta, pero no soy así.

Trabajo con negocios que ya tengan una cierta facturación y no le suponga un esfuerzo sobrehumano invertir en mejorar su negocio.

Si aún así estás dando tus primeros pasos y sigues interesado en contratar a alguien, estoy seguro de que otros profesionales estarán encantados de ayudarte : )

3. Primero la pasta, luego la magia

Por experiencias que he visto y he vivido, cobro el 100% por adelantado.

De hecho, debería ser lo normal. No entiendo como la gente no lo hace.

  • ¿Haces algún pedido online? Pagas primero, luego te lo traen.
  • ¿Haces la compra en el súper? Pagas primero, luego te lo llevas.
  • ¿Compras un billete de avión? Pagas primero, luego te lo mandan.

Pues eso, pagas primero, luego empezamos.

4. Las cosas de palacio, van despacio

Si decides contratarme deberás confiar en el proceso.

La IA te arroja el resultado en menos de 5 segundos.

Yo no.

No me basta con sentarme frente al teclado y dejar que las palabras caigan solas.

Antes de escribir, conoceré hasta el más mínimo detalle de tu cliente, sentiré su ansiedad cuando no encuentra una solución, oleré su frustración, experimentaré la rabia cuando prueba otra solución que no funciona.

Una vez que entienda el problema en su nivel más crudo, solo entonces es cuando empezaré a escribir.

Te daré unos plazos y cumpliré con ellos, pero no esperes que sea en unos pocos días.

Dependiendo del trabajo que haya que realizar, el proceso conlleva semanas.

5. No todo negocio es mi negocio

Puede que aunque cumplas todos los requisitos anteriores no trabajemos juntos o bien porque:

  • Vea que tu negocio no necesita de mis servicios.
  • Tus emails y tu estrategia sean buenos y lo que necesites sea mejorar otra cosa.
  • Dependiendo del negocio, mis valores me lo impidan.

6. Si piensas en precio, no eres mi cliente

Escribo secuencias de bienvenida, email diario y reactivación de listas por no menos de 1000€.

Puede que te parezca caro, puede que te parezca barato. No lo sé.

Lo que si sé, es que una estrategia de email marketing bien hecha te hará ganar miles (o decenas de miles) de euros.

No me interesa que me pagues y ya está. Me interesa que me pagues y tripliques, cuadrupliques, quintupliques o el número que quieras seguido de “pliques” para que sigamos trabajando juntos y… tú ganes más, y yo también.

Una vez que te hayas leído todos los mandamientos, los cumplas y estés de acuerdo con ellos, relléname el formulario que te dejo más abajo para ponerte en contacto conmigo.

P.D. Si ya has enviado todos los datos, me pondré en contacto contigo en cuanto pueda para que empecemos a trabajar juntos lo antes posible.